La consideración social de las personas con discapacidad cambia tras iniciativas como el programa Play and Surf de la asociación Play and Train. Tanto el surf como el paddle surf se usan como herramientas de progreso social, de mejora de las condiciones físicas y, lo más importante, mejora de la autonomía personal y la habilidad social de las personas con una discapacidad.

Vivir una experiencia como la que se ofrece desde Play and Train a personas con algún tipo de discapacidad, entraña muchas cosas positivas. En un entorno privilegiado, el que brinda la maravillosa isla de Fuerteventura, niños, adolescentes y adultos, pueden sumergirse de lleno en la práctica del surf y perfeccionar su técnica cogiendo olas de la manera que mejor se adapte a sus capacidades. Porque sí, en un surfcamp –cómo no-, hay mucho surf, un deporte inclusivo donde los haya que puede ser practicado por cualquier persona sean cuales sean sus circunstancias.

Con un instructor individual y experimentado, desde el primer día se aprende a remar, a girar, a frenar y a seguir el recorrido de la ola, pudiendo perfeccionar los conocimientos e irlos afianzando día tras día. No hay duda, por tanto, de que la práctica continuada de surf en una de las islas canarias de mayor fama como enclave excepcional puede resultar un gran aliciente. Pero Play and Train ofrece mucho más. En sus surfcamps, se dan las condiciones ideales para que cada persona expanda sus límites, explore sus capacidades, gane mayor independencia  y autonomía, se plantee nuevos retos, y en definitiva, crezca como ser humano. Tras unos días aprendiendo a leer el mar y acompasándose a sus movimientos, se puede mejorar el equilibrio, la estabilidad, la propiocepción y el tono muscular.

En un surfcamp de Play and Train se puede disfrutar del deporte y hacer amigos en entorno libre de prejuicios. Así pues, uno de los factores diferenciadores de los surfcamps de la organización es un trato humano franco, limpio y sincero, que sin pretenderlo derriba los múltiples prejuicios sobre los que todavía hoy se cimienta y se construye la visión de la discapacidad. En una atmósfera tan pura como la que se respira en unas vacaciones deportivas de este tipo, todos somos iguales ante una ola. La discapacidad actúa como un simple rasgo, un atributo más de la persona por el cual jamás tendrá sentido que sea compadecido y/o aplaudido.

En síntesis, un surfcamp como este aporta formar parte de una gran familia y garantiza un crecimiento personal y deportivo trufado de emociones intensas, risas, muchas olas, puede que alguna otra lágrima y … muchas anécdotas.