No te descubrimos nada nuevo al decirte que cada día son más los aficionados a la bicicleta, seguramente si estás leyendo esto es que eres uno de ellos.  Pero por qué dejar de lado tu afición cuando vas de vacaciones.

Muchos son los lugares que han visto en este deporte un reclamo turístico. Se han puesto manos a la obra y han creado los Centros BTT. Básicamente son al menos 100km de rutas señalizadas y balizadas a las que se les suma una serie de servicios específicos. Estos pueden ser puntos de limpieza para las bicis, taller de reparación y/o repuestos o duchas para los ciclistas, entre otros. Por supuesto te ofrecen la opción de alquilar bicis de montaña y/o paseo.

Al oeste de la provincia de Salamanca encontrarás una amplia red de centros BTT. El más próximo a la capital es el de Ledesma. Una Villa amurallada declarada Conjunto Histórico Artístico, que posee varios monumentos declarados Bien de Interés Cultural, aunque este es tema para otra entrada.

El centro BTT de Ledesma es gestionado en parte por la empresa Bletisaventura. Esta empresa es la responsable de la parte técnica del centro, información sobre las rutas y alquiler de bicis. No obstante puedes obtener un folleto de las rutas en los puntos de información turística de la localidad. Este centro consta de 5 rutas, una de ellas circular por la periferia del pueblo y 2 variantes.

De todas ellas nosotros nos quedamos con la ruta número 4, denominada ruta del Tormes. Cierto que es la más larga de todas, unos 40 kilómetros, pero sin duda alguna perfectamente asequible y la más interesante. Parte desde el aparcamiento del castillo, en Ledesma. Un primer tramo por carretera para atravesar el corazón de la dehesa. Berrocales graníticos, encinas, escobas, tomillos y muchas flores es lo que veremos si la realizamos en esta época del año. Seguro que el ganado en estado extensivo por allí estará, degustando el rico pasto de la hierba verde o henasco si es verano.

Casi media ruta recorrida y ya le decimos adiós a la dehesa. Ahora es el turno del río Tormes, quien da nombre a esta ruta.  En este tramo circulamos por caminos y senderos muy próximos al río. Nos permitirán descubrir el paisaje de ribera autóctono con su gran riqueza en especies vegetales y animales. En esta parte de la ruta podremos parar para descansar o reponer fuerzas en cualquiera de los pueblos por los que pasa, Juzbado y Almenara.

Dejado el río atrás, ahora entras en otro de los muchos y variados paisajes del Campo Charro. Un laberinto de caminos agrícolas delineados entre tierras de cultivo de cereales. Un mar de espigas en tonos verdes, amarillentos y marrones. Eso sí, cuidado con los días calurosos porque pocas son las sombras que encontrarás.

Y llegamos a San Pelayo de Guareña. Sin duda te sorprenderá su cerro y el valle de la rivera de Cañedo. Esta nos acompañará varios kilómetros de regreso a Ledesma. Nuevamente en la dehesa rodeados de encinas y ganado pero escoltados por alambradas para preocuparnos sólo en disfrutar del paisaje.

Unas 4 horas después y 40 kilómetros en las piernas podemos recoger nuestra bici para tomarnos algo en las terrazas y bares de Ledesma. Desde luego no puedes irte sin realizar la ruta por el casco antiguo. Un paseo que bien merece la pena al atardecer para descubrir rincones que te harán retroceder en el tiempo.